Mi afición siempre fue hacer periódicos murales, pertenecer al club de periodismo del colegio y en mi casa, yo jugaba con mis hermanos y un micrófono, simulando ser comentaristas deportivos y gritando los goles. De esta manera nació mi gusto por la profesión. Después mi intención fue ser militar, hice pruebas pero ventajosamente no aprobé. Mi padre, sin que yo lo supiera, me inscribió en la Facultad de Comunicación Social en la Universidad Central en Quito. Me demoré un poco en graduarme debido a que desde el segundo año empecé a trabajar. Trabajé en Radio Continental en el área de fútbol, estuve 4 años en Radio Irfeyal y salí a Radio Bolívar como reportero de noticia.
Pero sabemos que ésta profesión conlleva riesgos, ¿Acaso el mayor que usted vivió fue el del
pasado 30 de septiembre?
Creo que el más fuerte por lo reciente fue ese, pero he vivido otros, como cuando realicé la cobertura del terremoto en Chile y al mismo tiempo hubo una alerta de Tsunami. Yo estaba en Pelluhue, se suscitó una réplica de 7.2 grados y el jefe dijo que teníamos que salir en 10 minutos al refugio que quedaba como a 20 kilómetros. Lo peor fue ver a niños ahogándose y no poder hacer nada. También, durante una cobertura en el 2005, tuve un atentado y me dispararon.
Y ¿en esos momentos de gran angustia, como la revuelta policial de septiembre, en qué piensa?
En mi familia, en mis dos hijos (tengo dos: unos de ocho y uno de cuatro años). En aquella ocasión no me imaginé que me vería después cubriendo esa noticia. Cuando el camarógrafo cayó herido, yo tuve que coger la cámara y seguir grabando. Había tantas cosas en medio de todo, agarré varias bombas de gas; ahí es cuando pensé en mis hijos, en mi esposa e hice una oración. Me acosté contra el piso, pensé en mi compañero, fui donde él y lo estabilicé, ya que los gases eran insoportables. Tenía un audífono y después de un rato recién me percaté de que el periodista en el estudio, Alfonso Espinosa de los Monteros, me estaba hablando y de que la cámara estaba apuntando a una roca. Me llené de valor, tomé la cámara y comencé a grabar.
¿Qué es lo que quiere mostrar un periodista al transmitir un drama humano, como el de los mineros?
Creo que es importante mostrar el drama de los familiares de las víctimas de un desastre. Para mí los héroes fueron ellos, por haber movido todo para que los mineros salieran con vida. Como periodista mostré eso, las familias cansadas, algunos enfermos y hasta hermanos de los mineros que perdieron su trabajo por ir a acompañarlos y no moverse de ese lugar ni un momento.
Fueron las impresiones de un hombre transparente y sencillo que no finalizó la entrevista sin regalarme la siguiente recomendación: “El Periodismo es una profesión sacrificada, al igual que cualquier otra, que se sigue no por dinero, sino por las experiencias que llenan el alma. Si deciden seguirla deberán saber que exige buscarse un problema diferente durante las 24 horas del día, tiempo en que también nos regala la satisfacción de haber ayudado a quien lo necesita”. |