PROYECTO

Por: Gianella Vasconcellos de Serrano

 

Luego de once meses y dos  semanas de tratamiento, Francisco Zalles Martínez regresó al Ecuador cargado de la misma energía admirable de siempre, una amplia sonrisa y el deseo de continuar sus estudios en la institución de la que se enamoró hace dos años atrás, desde su ingreso, pero a la que extrañó durante su estadía en el Hospital Texas Childrens de EEUU, cuando se recuperaba del penoso accidente que le comprometió una de sus piernas.

 

¡Francisco, bienvenido nuevamente a tu otra familia!, ¿Qué sientes al regreso?

Feliz de ver a todos otra vez. Me agrada volver a ver a mis amigos. Esta familia me ha acogido muy bien. Este no es un colegio más. Aquí las personas reflejan bondad.

¿Qué fue lo que más extrañaste de tu colegio?

Mis amigos, los recreos y los Viernes, jaja

¿Cómo recibes hoy la experiencia vivida hace casi un año atrás?

Feliz de tener mi pierna, soy el mismo. Todos piensan que si me hablan de la prótesis me voy a poner triste pero la verdad es que ella es más fuerte que una roca. La vida también tiene otras rocas y con mi prótesis me siento seguro.

En este penoso suceso, hemos podido percibir tu gran valor y fortaleza espiritual. ¿Podrías decirnos en qué forma sentiste la mano de Dios en esos momentos?

Estoy vivo aún. Yo creo que Dios sí intervino en ese suceso porque esto le pudo pasar a niños menores, pero Él sabía que si yo lo vivía, podría reponerme después.

    Para finalizar, ¿Podrías decirnos qué espera hoy Francisco de la vida?

    Vivirla al máximo y sin limitaciones. Creo que me liberé de algunos límites que antes tenía. Hoy puedo correr más rápido, puedo ser más alto si quiero porque la prótesis se alarga; pero lo más importante es que hoy tengo más fe. Soy más fuerte espiritual y físicamente.

     

Francisco Zalles, hoy convertido en un joven de octavo año de básica, más alto y estilizado que antes, ha dejado el triste recuerdo y las muletas atrás, y se desplaza sobre sus piernas por los corredores del colegio Monte Tabor-Nazaret; irradiando esperanza, fortaleza y consuelo para su familia y todos los que lo queremos. ¡Adelante Francisco!