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  Nuestra Pedagogía
     
       
 
  • Padre José Kentenich


José Kentenich es un hombre que crece en un ambiente rural de la Alemania previa a la primera guerra mundial, en medio de carencias económicas y familiares, su cercanía a una espiritualidad fuertemente Mariana y su espíritu transparente de Dios, hace que crezca en él una natural forma de ver la vida que luego se denominaría “Organismo de vinculaciones”, una especie del sentido que le permite al hombre moderno, no solo crecer arraigado en lo natural – sobrenatural, sino además trabajar en sus fortalezas y auto educarse con una fuerte convicción en sus valores. Este sistema que luego fue formulado en principios y acciones, se ve reflejado en la actualidad en toda la obra pedagógica inspirada en José Kentenich en los cinco continentes.

 
 
 
   

www.centropedagogico.org

www.schoenstatt.org

 
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  • Faros Orientadores


1. Nuestro Estilo Pedagógico

1.1 Fundamentos de la Pedagogía del Padre Kentenich

En nuestra institución tenemos como ideal vivir transversalmente a través de los años de educación de nuestros estudiantes, la pedagogía del P. José Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Sin temor a exagerar, podemos afirmar que Schoenstatt no tiene una pedagogía sino que es una pedagogía. No podemos olvidar que el Movimiento se inicia como solución a un problema educativo: la rebeldía y el descontento de los adolescentes en el Seminario Menor.

1.2 ¿Qúe es educar?

Para el P. Kentenich la tarea de educar es sagrada, pues nos identificamos con Cristo y buscamos que sea Cristo quién obre a través nuestro, para fines y por medios de amor. El maestro, como educador, es un intérprete del tiempo, por lo tanto debe conocer de manera personal a sus alumnos. Educar es un don que debe cultivar el maestro. Educar es servir desinteresadamente a la vida de otro. El P. Kentenich concibe la autoridad pedagógica como materno – paterna. Deriva su autoridad del prestigio moral que irradia. Es mucho más que transmitir conocimientos, es un proceso donde el alumno va cada vez siendo más persona. Reconocemos a cada persona, educadores como educandos, como seres libres, únicos e irrepetibles, creados por Dios con un plan de amor y misión que debemos ayudar que encuentren y así se realicen por la libertad con que Dios ha creado al hombre, toda educación debe perseguir el logro de la autoeducación para la conquista de la libertad de los hijos de Dios. Esto es válido para todas las edades y etapas de desarrollo en diversos grados de realización según su madurez.

1.3 Nuestros Principios Pedagógicos

En nuestra pedagogía institucional distinguimos claramente principios pedagógicos kentenejianos que por su capacidad de irradiar los llamamos “estrellas” de nuestra pedagogía.

•  Pedagogía de ideales
•  Pedagogía de vinculaciones
•  Pedagogía de alianza
•  Pedagogía de confianza y de libertad
•  Pedagogía de movimiento

1.3.1 Pedagogía de ideales: Pedagogía que partiendo de los anhelos personales y más altos intereses de los educandos, se dirige a la conquista de los más altos ideales. Encontrar el sentido de la existencia, que Dios nos creó a cada uno de nosotros con una intención, con un plan personal. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Lograr que los chicos se conozcan a sí mismos, a sus familias, su entorno. Conocer sus fortalezas y sus debilidades, que luego les facilitará escoger su carrera profesional. De ese ideal personal podemos también alcanzar el ideal grupal, la pedagogía del ideal es una motivación interna que nos permite alcanzar altas metas, sino podemos terminar siendo una institución común, rutinaria, sin ninguna proyección.

1.3.2 Pedagogía de vinculaciones: Pedagogía que propicia las relaciones entre los educandos, con y entre educadores, con el entorno y con el Dios de la vida, estableciendo vínculos sanos y profundos que serán la base para un desarrollo armónico de la persona. El reconocernos como parte de una comunidad de vinculaciones acrecienta nuestro sentido de familia. Por eso aquí decimos al colegio no entra un niño, entra una familia. Si falta afecto no podemos hablar de una vinculación, para nosotros es un lazo con cierto nivel de permanencia y que influye en la otra persona. En nuestra pedagogía consideramos hay tres tipos de vinculaciones: a personas, tanto en el ámbito natural como sobrenatural, vinculación a lugares, y vinculación a valores. Las vinculaciones no están exentas de tensiones, pero justamente en esa armonía e integración es que se pueden generar tensiones creadoras más no destructoras. Somos conscientes que mientras se arraiguen nuestros educandos, educadores, padres de familia al lugar y los valores que profesamos, más productivo será nuestro proceso educativo.

1.3.3 Pedagogía de alianza: Vemos al hombre y a Dios, no como dos elementos separados sino ligados entre sí a través de una Alianza. Hay un diálogo, una apertura del hombre a lo divino. El P. Kentenich decía en relación a la pedagogía: “humanidad sin divinidad llega a ser brutalidad y bestialidad.” ¿Cuáles son las fuerzas que nos permiten nuestro pleno desarrollo? Por un lado nosotros: el hombre. Nuestra pedagogía fomenta la autoeducación, no son los otros los que gestan el proceso pedagógico en mí, sino yo como alfarero de mi propio ser y de mi vida. Pero la limitación del hombre, que lleva consigo el pecado original, requiere de la vinculación con Dios para conocerse, aceptarse y conquistarse a sí mismo.

1.3.4 Pedagogía de confianza y libertad: La educación sólo se da cuando se logra la confianza. Nuestra pedagogía está basada en el respeto y la confianza a las personas comos seres únicos e irrepetibles. Se trata de ganar confianza y brindar confianza, el ambiente es clave en este ámbito: acogimiento y diálogo, motivación que genere creatividad y responsabilidad por el trabajo bien hecho. El P. Kentenich decía: “tenemos que formar hombres que sepan decidirse por sí mismos, impulsados desde su interior y obedezcan a su conciencia.” La confianza debe fluir entre el educador y educando. ¿Cómo se logra esa confianza? A través de la autoridad moral, no autoridad exterior sino autoridad interior, autoridad moral que se gana con la coherencia de vida, con el servicio a los demás, cumpliendo nuestras obligaciones responsablemente, y escuchando enaltecedoramente a los demás. Buscamos educar confiando en ellos, con la mayor libertad posible. Libertad como capacidad de decidir y asumir las consecuencias de esa decisión. Debemos estimular la toma de decisiones, brindarles opciones dentro de las aulas inclusive. La estructura de control externo deben ser las mínimas. La motivación es fundamental en el proceso de autonomía, si la persona asume un compromiso debe cumplirlo y debemos hacer que se asuman las consecuencias.

1.3.5 Pedagogía de movimiento: La naturaleza como el ser humano tienen su ritmo. Los procesos se dan en forma orgánica, no hay que acelerar los procesos, van de adentro hacia fuera y debemos respetar el ritmo. El proceso educativo, como tal posee toda la dinamicidad propia del ser vivo, que está en permanente desarrollo. Este proceso exige mucha paciencia de parte del educador: paciencia, confianza y constancia. Pues es un continuo habituarse y adaptarse a las necesidades, etapas y ritmos del crecimiento vital de otros.

 
 
   
     
 
  • Santuario Fuente de Gracias


El Padre José Kentenich como buen educador, percibió que las solas "fuerzas humanas" no bastarían para llevar a cabo la tarea de auto educación es decir dedicarnos intencionadamente a buscar siempre la mejor versión de nosotros mismos.  Por ello invitó a la Santísima Virgen a establecerse en el Santuario y desde allí la Virgen María regala gracias especiales: cobijamiento, transformación y envió a todos quienes con mucha fe, las imploren.

Es así como el Santuario se convierte no un una capillita pequeña, sino en un lugar de gracias especiales donde la Santísima Virgen educa y transforma a sus hijos.  Esto es una característica original de Schoenstatt: es un Santuario que tiene un movimiento, una familia que en estrecha Alianza con la Virgen María , se esfuerzan por convertirse en hombres nuevos que fuertemente vinculados al cielo, transforman la tierra, desde el lugar donde les toca vivir.

 
     
 
  • Conceptos del saber



Para el P JK el alumno es el eje central que necesita de educadores para formarse, los que cultivan una atmósfera , que los motive a emprender el viaje a la plenitud: descubrir la mejor versión de sí mismo: un ser único y libre, que se conoce ,acepta y proyecta.